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domingo, 7 de octubre de 2012

Carta a Henrique Capriles Radonski


Carta a Henrique Capriles Radonski

De: Rafael Ernesto Labrador Rivero. C.I: V-23660767
Para: Henrique Capriles Radonski. C.I: V- 5.530.995

-          “El 7 de octubre no habrá pueblo vencido” Ahora finalmente puedo entender el significado de tus palabras Henrique, ahora después de haber recibido el más duro golpe a mi moral, mi esperanza y a mi espíritu, puedo comprender como a pesar de encontrarme triste, desilusionado y disminuido no puedo sentirme derrotado, puesto que, después de haber escuchado tus palabras tras la divulgación de los resultados por parte del CNE, entiendo que hacerlo significaría un verdadero revés.

Henrique quiero darte las gracias primero que todo por creer, haber creído, y seguir creyendo en esta, nuestra Venezuela, que a pesar de haber dado tantos indicios de encontrarse sumida en una insalvable oscuridad e ignorancia, que a luces de cualquier entendedor, parecen condenarla a permanecer en el desastre y el fracaso para siempre, tu sigues manteniendo la convicción de que es posible hacer de este país una nación grande, unida y digna de albergar en sus fronteras a quienes soñamos con un futuro mejor y que hoy, lamentablemente, no logramos alcanzar el objetivo de hacerte a ti el presidente de todos los venezolanos. Nos lo has demostrado desde hace mucho tiempo amigo. Desde que decidiste pugnar por convertirte en el presidente de la cámara de senadores más joven de la historia de la república, desde que tomaste las riendas del municipio Baruta y posteriormente del estado Miranda, donde luchaste hombro a hombro junto a tu pueblo, sumergiéndote en las profundidades de sus problemas siempre con la firme convicción de tener las herramientas indispensables para sacarlos de allí, la fe, la constancia y la esperanza. Verdaderamente lograste convertirte a través de tu trabajo en un ejemplo a seguir por quienes administran los cargos de elección popular en este territorio, no solamente por las obras que realizaste, sino por la gallardía, el apego a la legalidad y la seriedad con que lo hiciste, eso para mí vale oro.

También quiero darte las gracias Capriles por el titánico esfuerzo que realizaste durante esta campaña electoral, recorriendo más de 300 pueblos y dándole 3 vueltas al territorio en tan solo 3 meses. Te agradezco y admiro la manera en que te enfrentaste a un adversario que abusó del poder que ostenta, que violó hasta el cansancio la normativa electoral, que contaba con el control de cuanta institución gubernamental existe y que sin desparpajo alguno, se aseguró de que esta contienda electoral fuese una lucha en desigualdad de condiciones. Has sido un valiente, y un verdadero caballero, cuando ante el aluvión de insultos y descalificaciones con que te atacó todo el sector oficial durante estos 3 meses de campaña, mantuviste una actitud cívica, comedida, gallarda y firme, aun cuando la persona que ocupa la presidencia de la república cometió el exceso de enfilar su hiel hacia lo más sagrado que tiene cada ser humano, su familia y sus orígenes; debo decir que yo hubiese sido incapaz de mantener una actitud tan ejemplar como la que tú mantuviste, es más, ahora mismo me cohíbo de escribir estas líneas en un tono más agresivo precisamente porque tú me mostraste que es posible defenderse y hacerse paso con firmeza sin necesidad de caer en bajas pasiones y así dar una lección más grande. Fuiste un verdadero David, caminando sin miedo al encuentro con el Golliat que usó todo su funesto poder para intentar destruir la fuerza de cambio que tú aun lideras, y que fracasó en su intento puesto que el camino que tú abriste en cada una de tus visitas a más de 300 pueblos de nuestra Venezuela, en cada abrazo, en cada apretón de manos con miles y miles de venezolanos que vimos, y que seguimos viendo en ti el líder conciliador que necesita este país para salir a delante, ya quedó abierto y ese camino ya no puede volver a ser cerrado, así que tú también te puedes sentir un ganador Henrique, tu ganaste al darnos a los venezolanos una demostración de entrega, de civismo y de una nueva manera de hacer política. Alza tu mano en el aire, así como lo hiciste tantas veces en los multitudinarios actos que presidiste durante la campaña, porque eres un ganador Capriles Radonski, eres un ganador que perdió esta primera justa, pero que ahora más que nunca se mantiene firme en la pelea. Debo confesarte que al principio de la campaña no pensaba que tuvieses lo suficiente como para hacer frente al tirano y ponerlo en prolongada zozobra, pero ahora puedo decir con toda seguridad que los venezolanos que soñamos con el progreso tenemos en ti un líder capaz de eso y de mucho más, capaz de la más grande empresa que tenemos por delante, que no es otra que la de unir a todos los venezolanos.

Después de tanto caminar, después tanto haber aprendido, después de haber sembrado en tantos corazones la semilla de la esperanza, se me hacen completamente comprensibles tus palabras y tus gestos durante la rueda de prensa que ofreciste después de conocerse los resultados de la elección; la mañana está aclarando en Venezuela, despierta un pueblo que ama la vida y la paz, que pisa la misma tierra y que iza la misma bandera, que parece que amanece y otra vez es Venezuela. A ti te quiero decir con toda sinceridad, amigo, porque aunque no te conozco personalmente te considero mi amigo por cuanto quien hace cosas buenas por ti es digno de ser considerado tu amigo y tratado como tal, que te mantengas firme en tu lucha por hacer de este un mejor país, contigo estamos muchos más venezolanos que los 6 millones que votamos por ti en estas elecciones, y yo por mi parte te quiero decir que me mantendré luchando hombro a hombro, en mi trabajo, en mi universidad, en mi entorno y en cualquier lugar donde me encuentre para hacer de este el país que tu y yo soñamos, el país de las oportunidades, del abrazo, de la solidaridad, del progreso, en fin, para hacer de Venezuela el mejor país del mundo.

Ahora te corresponde descansar un poco para reponer las fuerzas que entregaste durante esta campaña admirable; nunca olvidaré la forma en que me conmovió cuando dijiste que tenías un fuerte dolor en la espalda pero que eso no iba a detenerte en tu esfuerzo por comprometerte con los venezolanos, eso fue por hacer tantos gestos con el mismo brazo y por estar tan flaco jajaja. Acto seguido debes continuar en tu lucha, debes mantenerte en la palestra a través de tus obras, de tus actos, sea como funcionario público o como el promotor del progreso que eres. Nuevamente te doy las gracias, Henrique Capriles Radonski, por haberte comportado como te comportaste, por haberte esforzado como te esforzaste y por haberme devuelto a mi, y seguramente a muchos venezolanos, la esperanza y la certeza de que trabajando juntos podemos lograr grandes cosas, porque el que hace cosas buenas, le pasan cosas buenas. También a todo tu equipo de trabajo y logística, que también dejaron el alma y lo dejaron sembrado en todos los rincones de este país, y que si Dios quiere pronto cosecharemos en forma de voluntad popular de cambio y progreso. A tus padres quiero decirles, o mejor dicho reiterarles, que tienen un gran hijo y que sigan creyendo en él así como lo han hecho durante toda su vida. El tiempo de Dios es perfecto, ya la Divina Providencia nos dará la ocasión de devolverle la alegría a este pueblo, trabajando juntos como un solo país, como una sola Venezuela. Sigue hacia a delante, al frente del autobús del progreso, que en cada parada iremos subiendo más y más venezolanos que al abordar la unidad te diremos: caminante hay un camino y hacemos el camino al andar.

Que Dios te bendiga a ti y a los tuyos, que Dios nos bendiga a todos, que Dios bendiga a nuestra Venezuela. Amén.

En la ciudad de Caracas a los 08 días de Octubre de 2012. 01:24 am







sábado, 6 de octubre de 2012

Caminante Hay un Camino y hacemos el camino al votar


Ya he tenido varios días en mi vida que han sido los “días más importantes de mi vida” a pesar de que solo tengo 18 años viviendo. Primero fue cuando presenté la prueba de admisión para la universidad, luego cuando me gradué de bachiller, después vendría el día en que me iría de viaje solo por Europa con mi morral a cuestas, y así, el día más importante de mi vida se ha hecho presente en varias ocasiones, en parte, para recordarme lo importante de saber vivir. Mañana se presenta nuevamente esa ocasión. Mañana es el día más importante de mi vida, quizá más que importante es el más decisivo, por cuanto lo que resulte de las 24 horas del domingo 07 de octubre del 2012 cambiará mi futuro, posiblemente, para el resto de mi vida. Estoy seguro de que como yo, muchos conciudadanos venezolanos están sintiendo el carácter decisivo que tiene el que Henrique Capriles Radonski sea electo presidente de la república; como el candidato de la unidad, de la democracia, de la oposición venezolana lo ha dicho en numerosas ocasiones, mañana se elije mucho más que entre dos hombres, mañana se elije entre dos modelos de país, entre dos formas de administrar, o desbaratar, los recursos de la nación y con ello sentenciar el destino de los habitantes de este país, el más hermoso del mundo, el más bendito por la mano de Dios, pero que aun se encuentra muy lejos de ser el mejor país del mundo.

Estoy consciente de que el brazo de un hombre es incapaz por si solo de cambiar para bien a toda una nación, en especial cuando esta se cae a pedazos, fruto del desastre social, institucional y generacional en el que este (y otros gobiernos) han sumergido a la república. Más sin embargo, estoy convencido de que elegir a Henrique (como ahora llamo al candidato presidencial, con cariño a pesar de que no lo conozco personalmente ni lo suficiente como para llamarlo solo por su primer nombre) como presidente es el primer paso para comenzar un proceso de cambio que estará lleno de dificultades, de interminables escoyos por superar, heredados en su mayoría de la nefasta gestión que el 10 de enero del siguiente año abandonará de una vez y para siempre la conducción del país y que ahora se dará la tarea desde la oposición de entorpecer el camino hacia el progreso, hacia el futuro. Es por ello que la unidad de la sociedad civil, una de las principales promesas de Henrique, será fundamental para sostener sobre sus hombros tricolores el lacerante peso de la democracia, y así erigir sobre sus cimientos un estado democrático, al servicio de la población y apegado a la constitución.  La capacidad de perdonar, de olvidar y la disposición a trabajar en conjunto que tengamos los venezolanos determinará de ahora en adelante el acierto o el fracaso de este nuevo proyecto que se levanta como el sol para iluminar el camino de todos por igual.

Así como la unión de las 8 provincias bajo el nombre de los Estados Unidos de Venezuela marcó el comienzo de la historia de esta patria que, circunscrita en la tierra más prodigiosa de este planeta, dio su ejemplo y su mano libertadora a las naciones latinoamericanas, hoy la unión de un pueblo que ama la vida y la paz, que pisa la misma tierra y que iza la misma bandera, que parece que amanece y otra vez, es Venezuela, quien tomará en sus manos las riendas de su destino para escribir una página más en los libros dorados que se leerán por generaciones y generaciones, donde los niños, a penas aprendidos a leer, conocerán como un pueblo se negó a ser instrumento ciego de su propia destrucción.

Ahora solo me queda esperar, participar de la historia con mi voto y aguardar a que la voluntad del pueblo se exprese y abra las puertas del camino, del camino escueto y maltrecho que surge como un mesías en medio del Calvario. Así, solo me queda por decirte amigo, Henrique, caminante hay un camino y haremos ese camino al andar.


Que Dios bendiga a nuestra Venezuela. Amén.